3 de Febrero de 1651

Ya está cayendo la tarde; esto es impresionante! La luz suave y dorada de este atardecer y comenzamos a divisar el faro de San Cristóbal de La Habana. Manolito uno de los grumetes salta de alegría al lado mío; parecía un monito trepando por el mástil de proa; tierra a la vista!

Baja del mástil aprovechando la gravedad se acerca, me pone las manos en los brazos y me dice; esa tierra que se avista a proa, debe ser Cuba capitan De la Roche y sale como si estuviera montado en zancos a darle el aviso al capitán Duval.

El capitán Duval; un excelente español y amigo; veterano de la Guerra de Flandes. Un hombre de unos casi 50 años y marinero avezado; me dicen que el capitán Duval, solo necesita, de 20 de sus marineros; para izar la vela de 4 toneladas, del mástil de proa de La Magdalena; manolito o bailo solo, como le decimos; dice que el capitán a veces, ha izado la vela y zarpado con menos de 20.

Bueno para izar la vela de proa, puede que con 20 hombres el capitán Duval lo pueda hacer; aunque también podrían hacer falta 30 hombres. Pero para un viaje tan largo como el que nosotros hemos hecho, han hecho falta 95 hombres.

Atrás, he dejado, a mi familia y a mi prometida. Pero si Dios permite, espero regresar a España en cuatro años.

Autor: Eduardo Rodolfo y Copiloto.


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